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jueves, 23 de agosto de 2012

Líbranos del mal.... y del anexo. Parte 2 ¿Uno nace o se hace?



Testimonio.



Ahora que han pasado años se me olvidan muchas cosas que viví ahí, dicen que la adicción es la enfermedad del olvido y tal vez así sea. Mi experiencia en la “Granja” (Anexo) pasó por varias etapas. La primera fue el haber llegado a esa “casa” después de haber consumido por algunos días alcohol y estar enojada con la vida por las circunstancias que yo vivía en ese entonces.

Mi talón de Aquiles ha sido el amor mal correspondido, es decir, las relaciones destructivas. Mi corazón estaba roto y mis padres al verme hecha un asco entre el alcohol y el no parar de llorar decidieron hacerle caso a dos compañeros de AA, que eran cercanos a mí y decidieron llevarme a la “Granja”. Yo sé que tuve suerte porque hay anexos donde te golpean y te humillan y tratan muy mal, en este caso el shock fue el cambio de hábitat, el llegar a un lugar muy sencillo lleno de gente que tienen el mismo problema emocional que yo, manifestado de diferente forma en cada una de esas personas. Para mí adaptarme fue prácticamente fácil, nunca
fui muy apegada a mi familia y eso ayudó, escuchar acerca de las historias de los demás me hizo darme cuenta que en mi caso particular yo no había vivido cosas tan fuertes.

Estuve bajo algunos medicamentos como el Rivotril (mi medicamento favorito) y el Paxil, los medicamentos los controlaba la madrina y su ayudante “la servidora”. Los medicamentos me los tomaba sólo por las noches. No podía dormir porque todos mis demonios aparecían en las noches y me deprimían horrible. El medicamento me ayudaba a dormirme profundamente.

Un día común en casa de la madrina era despertar a las 7:30 am, teníamos junta a las 8:00 am, leíamos la frase diaria y comentábamos acerca de ello. Nunca faltaba alguna persona que necesitaba desahogarse y se le daba un espacio para que hablara. En esa junta tratábamos temas acerca de cómo llevar nuestro día y reflexionando en cosas más importantes que nuestra propia persona. Después limpiábamos la casa, tomábamos el desayuno, al medio día tomábamos apuntes acerca de las drogas y sus efectos. A la 1:00 pm teníamos una junta donde se leían párrafos de algún libro de AA, se discutía el tema, saliendo de esa junta comíamos. Después teníamos un tiempo de descanso, donde todas las mentes retorcidas comenzaban a maquinar cómo escapar, o cómo drogarse, o cómo ligarse a alguien adentro de la “Granja”, en fin todo lo que nuestra mente ociosa y en estado de ansiedad nos ponía a maquinar por falta de nuestra droga favorita. A las 7:00 pm era la última junta, era la junta “estelar” donde leíamos párrafos de algún tema del libro azul de AA, se comentaba de ello en base a nuestra experiencia personal y hablábamos de nuestro dolor o cínicamente del disfrute malsano de las cosas que hicimos. En muchas ocasiones se daba “tribuna libre” donde todo mundo sacaba su rencor a la vida, sus más profundos arrepentimientos y obvio las cosas buenas que algún día hicimos.

Me di cuenta de la transformación en nosotros, de haber sido tal vez unas personas “normales” y que un día algunos por algún abuso sexual, o simplemente por alguna frustración o solo por casualidad comenzamos el consumo de drogas, alcohol y emociones malsanas de forma gradual a punto de ser incontrolables para muchos afectando nuestras vidas, y a todo el que estuviera en contacto con nosotros y era por eso que estábamos ahí…tratando de desenmarañar la madeja de hilo del por qué somos así.

Día tras día surgía esperanza para algunos, ira, dolor y frustración para otros…en mi caso particular, evadía mis emociones, yo escuchaba a los demás pero siento que nunca me di la oportunidad de hablar de mí y de lo que yo sentía, yo sólo dejé pasar el tiempo y me permití vivir dentro de una burbuja de protección. La madrina me tenía cierto cariño y la adopté como mi “mamá alternativa” ya que con ella tenía un puente de comprensión, me gustaba su compañía y su plática. Por un tiempo me volví su brazo derecho y le ayudaba a con la gente de nuevo ingreso a explicarles el sistema del “centro de recuperación”.

Mi conclusión con todo lo que viví ahí, es que yo nunca cambié, sólo detuve por un periodo de año y medio de mi vida en esa vida rutinaria y de confort. Ahí adentro me hice de enemigos y de amistades efímeras. En el transcurso del tiempo, reflexioné que estaba enojada conmigo por todo el tiempo perdido, por las oportunidades que dejé pasar, por siempre refugiarme en las amistades nocivas y por la adicción a esa adrenalina malsana que me encantaba cada vez que hice algún daño…ya sea a mí o a otra persona. Me di cuenta de lo caprichosa e inmadura que era…me di vergüenza y asco, pero eso era en momentos porque generalmente me evadía con mis compañeros de la “Granja”.

En mi opinión el estar tanto tiempo dentro de una “Granja” sólo me ayudo a no cometer tantas tonterías por ese periodo. Aprendí sobre la enfermedad de las adicciones, tuve la oportunidad de escuchar a otros y saber que había otras personas que sentían esa soledad, esa tristeza, esa sensación de no pertenecer y que eran igual de inmaduros que yo, no importaba la edad, educación o condición socioeconómica, todos sufríamos esa enfermedad emocional.

No siento que un anexo o granja te ayude mucho a largo plazo, pero si es un lugar donde de momento paras de consumir y empiezas a ser consciente y si y sólo si tú estás completamente convencido de que estás enfermo y quieres cambiar, valió la pena el estar encerrado en la “Granja”, ya que al salir de ahí lo mejor que vas a hacer para seguir con tu recuperación es integrarte a un grupo de autoayuda o a una terapia particular con un experto en adicciones, pero solamente yo tengo la capacidad de tomar esa decisión si quiero mejorar o quiero seguir en el sufrimiento de no saber qué hacer con mi vida y lo que siento.
IH

Comentario:

La NOM-028-SSA2-2009 plantea como Comunidad terapéutica, un contexto y un método de tratamiento que busca la rehabilitación de adictos a través de la modificación en el estilo de vida y del cambio de identidad personal. Se sustenta en la ayuda mutua y en la interacción comunitaria. Puede ser operada por personal de adictos en recuperación, por profesionales o por personal mixto.

¿Qué opinas al respecto?

Agradeceré tus comentarios.



3 comentarios :

Any dijo...

Yo creo que no podemos concluir con la experiencia de una sola persona. Lo que leo tiene validez como lo tiene los sentimientos de cualquiera, pero creo que los anexos son justos y necesarios en ciertas situaciones, como lo dice la filosofía de AA, "cuando tu vida se vuelve ingobernable" no queda otro camino que dejar que ese ser humano toque fondo.

Dr Félix Aranday dijo...

Desgraciadamente no es la experiencia de una persona. No podemos legalizar lo ilegal y justificar la transgresión a los Derechos Humanos como una vía de asistencia legítima.

http://webmaster316.wordpress.com/2010/02/17/retiros-de-alcoholicos-carceles-de-terror/


Anónimo dijo...

Ayuda.....porfavor mi cel es 5513192655 soy un chavo de 26 años vivo en huehuetoca....