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martes, 17 de febrero de 2015

Piedras de Río


"El ingenuo juicio del individuo despierto acepta que el sueño,
 aunque ya no de origen extraterreno,
 sí ha raptado al durmiente a otro mundo distinto"
Freud

Hoy tuve un sueño en el que conversaba con el Hermano Mayor de mi Padre, Ernesto era su nombre, falleció hace algunos años. Estábamos sentados en lo que parecía ser un área de monitoreo de seguridad de un centro comercial de su propiedad. Él observaba los monitores con una escrupulosa meticulosidad – la gente no es buena ni mala la rige algo superior a ella, nunca lo olvides – comentaba mientras me preguntaba por sus hijos, sus nietos, sus hermanos, mi familia – Hace mucho no veo a Don Chemo (mi abuelo) – enunciaba casi con cariz de nostalgia, como si fuese un exiliado que desea regresar a su patria. Conforme le platicaba me entregaba una serie de piedras de río de distintos colores para que se las entregase a sus hermanos, sus hijos y sus nietos – Extraño mucho a mi Güerita – decía sin dejar de ver el monitor, con un gesto austero presionando el maxilar inferior derramaba una lágrima por la mejilla. Yo simplemente le observaba. El prosiguió en su monodiálogo impositivo que le caracterizaba - Me comentó tu tío Manuel (otro de mis tíos fallecidos) que eres de los que más se parecen a mí - Respira profundo, por primera vez me fija la mirada y desde una posición de autoridad paternal me dice - Desde que dejaste de escribir desististe de comprender y al no comprender sobreviene la muerte - 

Y desperté…

 
(Este texto fue redactado en una sola escritura)



1 comentario :

Damaris Zamorano dijo...

Escribir los sueños, resetean los recuerdos, plasmarlos en una hoja hacen vivir los momentos que se convierten en grandes piedras que forman los caminos.